Las redes sociales desde el análisis científico | Isidro Maya Imprimir E-Mail

Conferencia de Isidro Maya en el encuentro Las Redes Sociales en la Práctica

Fecha 3 de julio de 2009
Lugar Sevilla
 

 

Isidro Maya


Sinopsis

El término “redes sociales” se utiliza en ciencias sociales desde la década de 1950 para referirse a patrones de interacción social y conjuntos de relaciones sociales. Desde entonces el análisis de redes sociales se ha ido consolidando como una disciplina centrada en el estudio de las estructuras y las dinámicas de interacción social, a la que contribuyen la antropología, la sociología, la psicología social, la economía o la física estadística, entre muchas otras. No obstante, los precursores de este enfoque nos remiten a Émile Durkheim, Ferdinand Tönnies o George Simmel.
 
Sin embargo, actualmente el término “redes sociales” se utiliza mayoritariamente para referirse a las plataformas o aplicaciones de networking online. Son “redes sociales” Facebook, Friendster, Linkedin, Orkut, Xing, Twitter, etcétera. Guy Hagen, presidente de Innovation Insight , mostraba con una secuencia del primer semestre de junio de 2008 generada con blogpulse que el término “redes sociales” se utiliza profusamente para referirse a dichas plataformas. Sin embargo, el uso del término “networking social” está incluso por debajo de las referencias (generalmente más especializadas) al análisis de redes sociales.
 
El público en general entiende que una “red social” es una plataforma de networking online, no una estructura de relaciones sociales (sea cual sea el medio o el contexto en el que se produce). Las consecuencias para el análisis de redes sociales han sido suscitar un interés público y de los medios de comunicación inusitado para la disciplina. Pese a que ha ocurrido, dicho sea de paso, en el momento de mayor crecimiento e impacto científico en la historia del análisis de redes sociales. Por otro lado, se produce un acercamiento poco informado, que trivializa el conocimiento que se ha ido generando en este ámbito de investigación.  
 
Como resultado, muchos de los que hacen análisis de redes sociales miran con cierto recelo el boom reciente de las plataformas de networking online. También cuestionan en ocasiones la base científica de las propuestas. Sin embargo, se trata de bases de datos electrónicas con un gran potencial para su explotación científica. De hecho, algunas investigaciones aplican de forma creativa el análisis de redes a los sitios de networking. Por otro lado, la interacción online revela nuevas pautas de sociabilidad y formas de organización emergentes de interés por sí mismas.  
 
Las redes sociales online y el análisis de redes sociales están condenados a entenderse. Con esta comunicación pretendemos examinar las “redes sociales” desde el punto de vista del análisis de redes sociales, identificando algunos elementos que faciliten la comunicación entre ambos. 

 


Vídeo

Producción Servicio de Vídeo de la UNIA
 
Conferencia

 

Debate

 

 

Crónica

Isidro Maya cierra las jornadas con un análisis desde la psicología social de las implicaciones de las redes sociales. Isidro Maya es doctor en psicología y profesor titular de psicología social de la Universidad de Sevilla donde coordina el laboratorio de redes personales y comunidades. El profesor Maya se presenta como un “no-nativo digital” en el que el bolígrafo y la libreta es su herramienta de pensamiento fundamental, comentario que le sirve para indicar que en un evento de estas características parece que no traer ordenador personal es romper una norma no escrita, de hecho ha sido el único conferenciante que no lo ha traído.

Su trabajo es investigar las redes sociales, entendidas en toda su complejidad histórica (las redes sociales pueden ser pautas de actuación y él las interpreta en términos estructurales), desde la investigación social y no como herramientas de software con unas condiciones técnicas determinadas es lo que apunta como “SNS meets SNA” (del Social Networking al Social Network Analysis).

En la universidad ha encontrado muchas resistencia por parte de sus compañeros a pequeñas innovaciones mínimas y el análisis de las “redes sociales” on line no es sencillo. Una de las primeras peculiaridades (y dificultades) es que si hacemos búsquedas del término “social network” a través de blogs y sitios especializados siempre encontraremos referencias a las plataformas, a Facebook, a Twitter pero en muy pocos casos a los estudios de investigación sobre la estructura social. Y antes de pensar en plataformas hay mucho trabajo para entender las estructuras sociales desde los parámetros de investigación: patrones de relación entre personas, conjunto de interacciones, fenómenos sociales en términos de estructuras y entran en juego las ciencias sociales, la informática, la estadística, la física y herramientas como metodologías para gráficos, sociogramas, visualización de datos, así como los estudios desde la tradición de George Simmel o Émile Durkheim .

En todo caso no hay que tener un recelo entre las empresas que desarrollan las “redes sociales” y los investigadores sociales ya que se pierde una oportunidad de trabajar en común y concluye el profesor Maya que “están condenados” a entenderse los especialistas en interacción social y los responsables del diseño técnico de las plataformas.

Las relaciones online son poco virtuales, en el sentido estricto, las relaciones online son muy similares a las relaciones cara a cara y hay que huir tanto de la tecnofilia como de la tecnofobia (sobre todo en los medios de comunicación). Aún así hay un estudio publicado en American Psychologies que plantean, de manera muy bien estudiada, que el uso de internet se detrae de otras actividades sociales y generan aislamiento social y problemas de bienestar psicológico. Aunque el profesor Maya entienda que el estudio es científicamente correcto advierte que la muestra del mismo estaba centrada en usuarios recientes, que están en una situación especial de apropiación de las herramientas y por ello requieren de un esfuerzo especial.

Por tanto no se puede cuestionar que haya un impacto psicológico en la adquisición de los diferentes procesos pero no hay un impacto negativo, ni de detraimiento, en las redes personales ya que la actividad social on.line se refleja normalmente en la actividad social cotidiana: a más tiempo on.line más tiempo cara a cara. Nuestros lazos fuertes se dan en diferentes contextos y en diferentes medios. Por este motivo el impacto de las redes sociales online hay que contextualizarlo en el ámbito y la vida comunitaria del individuo en su conjunto.

Está claro que hay diferencias entre las “redes sociales on.line” y las que no lo son pero si analizamos, por ejemplo, el número de contactos con lo que mantenemos una relación tenemos que atender al número de Dunbar (que estima que “el ancho de banda” de nuestro cerebro para mantener capacidades sociales es de 150) y lo que nos encontramos es que un usuario promedio en Facebook tiene 120 contactos con los que mantiene una comunicación directa y una red mucho más amplia y densa con los que mantiene una comunicación pasiva.

Esta estructura y este tamaño corresponde bastante a las redes personales normalizadas (siempre habrá casos excepcionales o figuras conectoras de redes que superan la media que aquí se plantea) que se simbolizan en círculos concéntricos de intensidad variable: tenemos entre 3 y 5 confidentes en nuestro entorno, entre 10 y15 en una red de apoyo y familiares más cercanos que son muy estable a lo largo del tiempo y el resto es lo que se conoce como los contactos débiles, que van cambiando a lo largo de la vida. Los grandes beneficiados son los contactos débiles que es fácil mantenerlos gracias a la tecnología. Las relaciones antes se diluían más, ahora los lazos débiles siguen ahí, de manera latente y en un momento determinado tienen la oportunidad de convertirse en enlaces fuertes.

Este es un reto que hay que saber gestionar con las competencias digitales adecuadas porque lo que encontramos ahora mismo es un ecosistema de plataformas de networking y cada uno puede decidir cómo se relaciona con cada una de ellas pero siempre habrá usuarios que sólo se relacionen con una plataforma, usuarios que se relaciones en todas las plataformas de la misma manera (interconectadas entre sí) o lo normal que es controlar y segmentar según los usos de cada una de ellas. Hay que desarrollar competencias específicas.

Además en las redes sociales online ha primado siempre el enfoque técnico por encima del enfoque social. Y esto explica que las dinámicas sociales hayan saltado la planificación técnica prevista, multitud de herramientas han sido utilizadas para lo que no fueron diseñadas. Por ejemplo no se atiende a la intensidad de las relaciones: la mayoría de veces sólo podemos elegir entre “amigos o contactos”. Ni a la longitud de la cadena ¿hasta donde llega nuestra cadena? Aquí se hace referencia a los seis grados de separación que plantean los experimentos de Stanley Milgram y el profesor Maya apunta que es importante diferenciar las diferentes dinámicas de relación, porque 6 pasos, 6 grados, son 6 mundos diferentes. En las redes profesionales es interesante poder separar contactos que nos doten de conectividad y de poder de intermediación.

Otro elemento importante es el proceso de individualización, un patrón esencial en la instrumentalización de las relaciones, pasamos por ejemplo del teléfono del hogar al teléfono personal. Robert Putnam a partir del libro “Bowling Alone” habla de que un nuevo estilo de vida pone en declive la participación comunitaria. El estudio analizaba cómo aumentando el número de clientes, los empresarios de boleras perdían dinero. La conclusión: hay más gente jugando a los bolos pero juegan solos, hay menos ligas de bolos y por tanto se consume menos en la bolera. Esto es aplicable a la relación con los vecinos, al asociacionismo, al porcentaje de votantes se ha privatizado el espacio público y ha emergido el individualismo en red, cada vez hay mayor personalización en nuestras relaciones, en nuestras vestimentas, ya no pertenecemos a grupos o a estereotipos clarividentes como en otras épocas. La segregación y la individualización afecta negativamente a los más débiles.

En definitiva y a modo de conclusión el profesor Maya plantea algunos elementos para el desarrollo de los sitios de networking y las redes sociales: posibilitar diferentes niveles de intensidad en la relación, fomentar la competencia individual que atienda a la interoperabilidad de las diferentes redes, saber manejar las diferentes redes para poder construir una reputación en el medio, segmentar los usuarios, diversificar las dinámicas de relación, saber gestionar la ubicación en el ecosistema de sitios de networking y tener como contexto a las propias redes personales del individuo.

Crónica escrita por Pedro Jiménez | ZEMOS98

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